La historia del Cuerpo de Bomberos de Barcelona va estrechamente ligada a la de la ciudad de Barcelona. Una ciudad que, durante la mitad del siglo XIX, empezaba su expansión moderna y vio como su propio crecimiento hacía multiplicar, entre otras cosas, los incendios y los accidentes.

Esta Barcelona que se expandía necesitó crear entidades que ayudaran a prevenir, disminuir y a actuar en contra de estos nuevos peligros. En 1835, un grupo de propietarios de edificios de la ciudad, decidieron fundar la Mutua de Propietarios con la intención de contribuir en la prevención y control de los progresos de los incendios fortuitos o intencionados, desgraciadamente muy frecuentes en aquella época.

Así, y en el Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona, nació La Mutua de Propietarios que desarrolló una actividad, inédita hasta entonces de protección y seguridad y que culminó en 1845 con la creación de su propio servicio de bomberos. Este Cuerpo de Bomberos contaba con los equipamientos contraincendios más modernos de la época. Durante treinta años, estuvo ligado directamente a esta entidad precursora y visionaria, hasta que en 1875 la misma Mutua de Propietarios lo cedió al Ayuntamiento de Barcelona, integrándose en el cuerpo municipal de bomberos que se creó en el año 1833. Este servicio municipal ha continuado desarrollando su labor social hasta la actualidad, compartiendo con la Mutua de Propietarios el interés por la prevención, la protección y la seguridad ciudadana.

La Mutua de Propietarios, entidad sin ánimo de lucro, es la aseguradora más antigua de España especializada en seguros de edificios y hogares, y que hoy en día da cobertura al 60% de los edificios de la ciudad, ya que está convencida de que el mejor seguro es aquel que nunca se utiliza. Por eso es por lo que desde su nacimiento, colabora estrechamente con el Cuerpo de Bomberos en la protección de patrimonio de los ciudadanos.

Los bomberos, es sabido por todo el mundo, no sólo apagan fuegos. I si, en cierto modo, forman parte del imaginario colectivo, es sobre todo por su entrega desinteresada, por la gran profesionalidad de sus actuaciones, que más de una vez pone en peligro su propia vida, acuden muy rápidamente a garantizar la seguridad de los ciudadanos y en definitiva, porque representan, de una manera muy tangible, la solidaridad humana, el espíritu de respeto y de servicio hacia la sociedad. Porque hacen mejor el mundo en que vivimos. Por eso es por lo que se merecen todo el agradecimiento. Y aunque sea un colectivo respetado y estimado por todos y todos agradezcamos su entrega, valor y espíritu de sacrificio, estos sentimientos se tendrían que expresar en voz alta, ya que hay cosas que no sólo se hacen por dinero, ser bombero se una de ellas y sí los bomberos están por todo, no está de más decir...

...GRACIAS POR TODO, BOMBEROS.